Conclusiones

Los sistemas educativos actuales tienen la necesidad de acudir a medios tecnológicos para mejorar el proceso enseñanza – aprendizaje.  Los materiales educativos multimedia son recursos que aportan y facilitan el proceso enseñanza-aprendizaje, sin embargo, antes de utilizarse nos debemos preguntar ¿son realmente efectivos según el objetivo planeado?, ¿son sólo transmisores de contenidos?, ¿Cuál es la eficacia que tienen?

Podemos afirmar que para el diseño de materiales educativos multimedia, no solo se debe pensar en cumplir los objetivos a corto plazo, sino también si los resultados que se lograrán a largo plazo tendrán algún efecto en la formación integral de la persona. Teniendo claro estos objetivos, es necesario que todo material educativo cumpla con estándares que garanticen la efectividad. Por tanto, el profesor debe conocer estos estándares y saber utilizarlos.

Riera (2000), señala que los materiales educativos multimedia no pretenden solamente posibilitar un aprendizaje memorístico y conceptual, sino posibilitar un tipo de aprendizaje comprensivo y constructivo, adaptado a las necesidades, a los intereses y al propio ritmo de aprendizaje de los estudiantes. El estudiante aprende de maneras diversas; por tanto, debemos ofrecerle distintas opciones de aprendizaje, recursos y herramientas que combinen el aprendizaje individual y en grupo, permitiéndole experimentar, discutir, construir, compartir en grupo y controlar el proceso de aprendizaje.

De esta manera, todo material educativo multimedia no debe basarse en el aprendizaje memorístico sino que debe promover la construcción del conocimiento y la investigación, cumpliendo así las funciones de proporcionar información, despertar intereses, mantener una continua actividad e interacción con los materiales, orientar el aprendizaje, promoverlo a partir de los errores, ya que les debe ofrecer la posibilidad de ir mejorando poco a poco; y finalmente debe facilitar la evaluación y control de los aprendizajes tanto en forma individual como en equipo. 

En consecuencia, los materiales educativos multimedia deben facilitar los procesos mentales de construcción y análisis de aprendizajes, promoviendo además la investigación hacia los nuevos conocimientos y la mejora en la formación de la persona humana (Chunga, 2018)